{"id":2325,"date":"2022-12-12T16:47:00","date_gmt":"2022-12-12T21:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2325"},"modified":"2022-12-16T17:52:07","modified_gmt":"2022-12-16T22:52:07","slug":"nuestra-senora-de-guadalupe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2325","title":{"rendered":"Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe"},"content":{"rendered":"<p><center><span style=\"color: #800000; font-size: xx-large;\"><b>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe<\/b><\/span><\/center><center><span style=\"color: #800000; font-size: xx-large;\"><b><br \/>\nDiciembre 12<\/b><\/span><\/center><span style=\"font-size: large;\">Prof. Plinio Corr\u00eaa de Oliveira<\/span><\/p>\n<table style=\"height: 43px;\" border=\"0\" width=\"164\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"2\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><span id=\"R\" style=\"font-family: arial,helvetica; font-size: medium;\"><span style=\"color: #800080; font-family: times,times new roman; font-size: large;\">Selecci\u00f3n Biogr\u00e1fica<\/span><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/158_Virgin_Guadalupe.jpg\" alt=\"guadalupe\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos son algunos de los di\u00e1logos entre Nuestra Se\u00f1ora y Juan Diego, tomados de narraciones escritas inspiradas en el relato del erudito indio Antonio Valeriano a mediados del siglo XVI.<\/p>\n<p>En la\u00a0<i>primera aparici\u00f3n\u00a0<\/i>, Nuestra Se\u00f1ora se dirigi\u00f3 a Juan Diego, hablando en el idioma mexicano: &#8220;Juanito, mi hijo, el m\u00e1s humilde de mis hijos, \u00bfa d\u00f3nde vas?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Noble dama, voy a la iglesia en Tlatelolco para escuchar los asuntos divinos que nos ense\u00f1an nuestros sacerdotes&#8221;, respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Ella dijo: \u201cSepa con certeza, el m\u00e1s querido de mis hijos, que soy la perfecta y siempre Virgen Mar\u00eda, Madre del Dios verdadero, Se\u00f1or de todas las cosas y Amo del Cielo y la Tierra. Deseo ardientemente que se construya un templo aqu\u00ed, donde mostrar\u00e9 y ofrecer\u00e9 todo mi amor, compasi\u00f3n, ayuda y protecci\u00f3n a las personas y a quienes me buscan. Soy tu Madre misericordiosa, la Madre de todos los que viven en esta tierra y de toda la humanidad. Escuchar\u00e9 el llanto y las penas de aquellos que me aman, lloran y conf\u00edan en m\u00ed, y les dar\u00e9 consuelo y alivio.<\/p>\n<p>\u201cPor lo tanto, para que mis dise\u00f1os se cumplan, ve a la casa del Obispo de la Ciudad de M\u00e9xico y dile que te envi\u00e9, y que es mi deseo construir un templo en este lugar. Dile todo lo que has visto y o\u00eddo. Tenga la seguridad de que le agradecer\u00e9 y lo recompensar\u00e9 por llevar a cabo diligentemente lo que le he pedido.<\/p>\n<p>Juan Diego se inclin\u00f3 y dijo: \u201cMi santa, mi se\u00f1ora, ir\u00e9 ahora y har\u00e9 todo lo que me pidas. Tu humilde servidor se despide.<\/p>\n<p>La\u00a0<i>segunda aparici\u00f3n\u00a0<\/i>: esa misma tarde, Juan Diego regres\u00f3 a la cima de la colina desde el palacio del obispo donde hab\u00eda entregado el mensaje. La Santa Virgen lo estaba esperando. Le dijo a ella:<\/p>\n<p>Noble dama y amada, hice lo que me ordenaste. Aunque fue dif\u00edcil ser admitido para hablar con el Obispo, vi a Su Excelencia y le comuniqu\u00e9 tu mensaje. Me recibi\u00f3 amablemente y escuch\u00f3 con atenci\u00f3n. Pero cuando me respondi\u00f3, parec\u00eda que no me cre\u00eda. &#8230;<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed que le ruego, noble Se\u00f1ora, conf\u00ede este mensaje a alguien importante, alguien conocido y respetado, para que puedan creer en \u00e9l. Porque no soy nadie, un pedazo de paja, un humilde campesino, y usted, mi Se\u00f1ora, me ha enviado a un lugar donde no tengo pie. Perd\u00f3neme si mi respuesta le ha causado dolor o disgusto, mi Se\u00f1ora y mi Amante&#8221;.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/158_Guadalupe_eye1.jpg\" alt=\"Guadalupe eye\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><i>Arriba<\/i>, Una vista ampliada del ojo derecho de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe muestra la cara y los hombros de un hombre, que parece ser Juan Diego.\u00a0\u00a0<i>Abajo<\/i>, una imagen de Juan Diego de una pintura temprana.<\/strong><\/h2>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/158_Juan_Diego_Portrait.jpg\" alt=\"juan diego\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La\u00a0<i>tercera aparici\u00f3n\u00a0<\/i>: la Sant\u00edsima Virgen insisti\u00f3 en que quer\u00eda que Juan Diego le diera su mensaje al Obispo. Lo hizo, y esta vez el indio regres\u00f3 a Nuestra Se\u00f1ora diciendo que el Obispo hab\u00eda pedido una se\u00f1al para demostrar que lo que dijo era cierto.<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora le dijo: \u201cMuy bien, mi querido peque\u00f1o, regresa aqu\u00ed ma\u00f1ana y llevar\u00e1s al Obispo el letrero que ha pedido. Con esto te creer\u00e1 y ya no dudar\u00e1 de t\u00ed ni sospechar\u00e1 de t\u00ed. Sepa, mi amado peque\u00f1o, que recompensar\u00e9 tu solicitud, esfuerzo y fatiga gastados en mi nombre. Ve ahora. Te esperar\u00e9 aqu\u00ed ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La\u00a0<i>cuarta aparici\u00f3n\u00a0<\/i>: al d\u00eda siguiente, en lugar de ir a la cima de la colina, Juan Diego sigui\u00f3 una ruta diferente que la evit\u00f3 para encontrar un sacerdote para su t\u00edo que estaba gravemente enfermo. Juan Diego estaba seguro de que Nuestra Se\u00f1ora no lo ver\u00eda.<\/p>\n<p>Pero ella se mostr\u00f3 por el camino que \u00e9l hab\u00eda tomado y le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 es esto, mi peque\u00f1o hijo? \u00bfA d\u00f3nde vas? &#8221;<\/p>\n<p>Juan Diego respondi\u00f3: \u201cMi amada Se\u00f1ora, \u00a1Dios te guarde! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s esta ma\u00f1ana? \u00bfTiene buena salud, mi querida se\u00f1ora? Te entristecer\u00e1 escuchar lo que tengo que decir. Mi t\u00edo, tu pobre sirviente, est\u00e1 enfermo. Ha tomado la plaga y est\u00e1 cerca de la muerte. Me apresuro a su casa en la Ciudad de M\u00e9xico para llamar a un sacerdote para escuchar su confesi\u00f3n y darle la bienvenida a los \u00faltimos ritos. Cuando haya hecho esto, regresar\u00e9 aqu\u00ed de inmediato para poder entregar su mensaje. Perd\u00f3name, te lo ruego, mi Se\u00f1ora, ten paciencia conmigo por ahora. No te enga\u00f1ar\u00e9 y ma\u00f1ana vendr\u00e9 a toda prisa.<\/p>\n<p>Ella respondi\u00f3: \u201cEscucha lo que te voy a decir, hijo m\u00edo, y no dejes que tu coraz\u00f3n se perturbe. No temas a esa plaga ni a ninguna otra enfermedad o angustia. \u00bfNo estoy aqu\u00ed, yo quien soy tu madre? \u00bfNo est\u00e1s bajo mi protecci\u00f3n y cuidado? \u00bfNo soy tu vida y tu salud? \u00bfNo est\u00e1s en los pliegues de mi manto y el abrazo de mis brazos? Que m\u00e1s necesitas? No te aflijas ni te molestes por nada \u201d.<\/p>\n<p>Luego le dijo que no ten\u00eda que t\u00edo, porque no morir\u00eda en este momento y que, de hecho, ya estaba curado.<\/p>\n<p>Llam\u00e1ndose a s\u00ed misma Santa Mar\u00eda de Guadalupe, le dijo a Juan Diego que subiera a la colina cercana donde encontrar\u00eda muchas flores, aunque fuera de invierno. Encontr\u00f3 rosas castellanas y reuni\u00f3 muchas y las coloc\u00f3 en su\u00a0<i>tilma\u00a0<\/i>, una larga capacidad utilizada por los indios mexicanos. Regres\u00f3 a la Virgen, que los reorganiz\u00f3 y le orden\u00f3 que fuera del Obispo sin abrirlo hasta que estuviera en presencia del Prelado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una larga espera y muchas dificultades para pasar a los sirvientes del palacio, Juan Diego finalmente se par\u00f3 ante el obispo. Desdobl\u00f3 su\u00a0<i>tilma\u00a0<\/i>y las rosas se cayeron. El obispo y sus asistentes cayeron de rodillas delante de \u00e9l, porque una figura de tama\u00f1o natural de la Sant\u00edsima Virgen estaba impresa en la pobre\u00a0<i>tilma\u00a0<\/i>de Juan Diego. Era el 12 de diciembre de 1531.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800080; font-family: times, times new roman; font-size: large;\"><b>Comentarios del Prof. Plinio:<\/b><\/span><\/p>\n<p>Hay muchos aspectos de estas apariciones que a menudo han sido objeto de comentarios: Nuestra Se\u00f1ora elige almas simples y puras para hablar con la humanidad, que se complace en aparecer ante humildes campesinos, que desaf\u00eda el respeto humano de sus emisarios, etc. Creo que estos son buenos puntos, pero ya han sido enfatizados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/158_Mexico_Guadalupe.jpg\" alt=\"mexico guadalupe\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em style=\"font-size: 0.9rem;\"><strong>La tilma en la Catedral de la Ciudad de M\u00e9xico<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un aspecto que recibe menos atenci\u00f3n que creo que es muy interesante es la actitud del indio Juan Diego ante Nuestra Se\u00f1ora y el lenguaje que us\u00f3 para dirigirse a ella. Su manera y lenguaje tienen un extraordinario\u00a0<i>tono\u00a0<\/i>que corresponde a la actitud de Nuestra Se\u00f1ora hacia \u00e9l desde el comienzo de la aparici\u00f3n. Nuestra Se\u00f1ora lo trat\u00f3 como un hijo muy querido, con una amabilidad extraordinaria, como si fuera un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Hay un contraste maravilloso que podemos ver en la conducta general de Nuestra Se\u00f1ora. Por un lado, est\u00e1 el amor que siente por las grandes almas, las almas heroicas que logran grandes cosas en la vida de los pueblos y las civilizaciones; por otro lado, est\u00e1 el amor que siente por las almas peque\u00f1as y simples que se vuelven completamente hacia ella y olvidan su propia virtud. Es maravilloso ver c\u00f3mo ella habla a estas peque\u00f1as almas con amor y una ternura particularmente conmovedora.<\/p>\n<p>La actitud de Juan Diego tambi\u00e9n es interesante. Es un hombre simple, sin ninguna educaci\u00f3n, pero en su simplicidad se dirige a Nuestra Se\u00f1ora como un hombre verdaderamente cort\u00e9s. La saluda, le pregunta sobre su bienestar, describe c\u00f3mo ejecut\u00f3 la misi\u00f3n que recibi\u00f3 como si fuera un verdadero diplom\u00e1tico, y le explica a Nuestra Se\u00f1ora la causa pr\u00e1ctica de su fracaso.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda presentado en el palacio del obispo para transmitir el mensaje de Nuestra Se\u00f1ora y fue tratado con desd\u00e9n por los sirvientes y los ayuda de c\u00e1mara del palacio. Entonces razon\u00f3 as\u00ed: si fuera un hombre noble y poderoso, ser\u00eda bien recibido y mi mensaje tendr\u00eda m\u00e1s credibilidad.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 que estaba haciendo algo bueno al dar este consejo a Nuestra Se\u00f1ora: debe elegir a alguien importante para transmitir su mensaje; entonces el Obispo lo recibir\u00e1 bien y todo ir\u00e1 como usted ha pedido. Uno ve en \u00e9l el humilde deseo de no aparecer o brillar y tambi\u00e9n, en cierta medida, su deseo de evitar problemas. Entonces, en su simplicidad encantadora, \u00e9l le dio ese consejo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/158_Juan_Diego.jpg\" alt=\"Juan Diego\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Juan Diego mostr\u00f3 diplomacia y cortes\u00eda.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay muchas cualidades en esta respuesta, pero aqu\u00ed quiero enfatizar su tacto. \u00c9l le da un buen consejo diplom\u00e1tico para resolver la situaci\u00f3n. Tambi\u00e9n cierra su sugerencia de una manera cort\u00e9s: Mi Se\u00f1ora, le ruego que no se enoje conmigo. No era mi intenci\u00f3n enojarte o irritarte.<\/p>\n<p>Es decir, encontr\u00f3 una buena manera de disculparse mientras presentaba su sugerencia. Es un simple campesino, pero podemos ver cierta nobleza en esta actitud. Tambi\u00e9n se puede ver que a Nuestra Se\u00f1ora le gust\u00f3 la forma en que present\u00f3 su idea. Probablemente sonri\u00f3 amablemente ante su consejo diplom\u00e1tico, pero no lo acept\u00f3. Por el contrario, le pidi\u00f3 que volviera a hablar con el obispo.<\/p>\n<p>Parece que Juan Diego estaba dispuesto, pero descubri\u00f3 que necesitaba posponer la tarea. Su t\u00edo estaba enfermo y parec\u00eda estar cerca de la muerte, as\u00ed que fue a buscar un sacerdote para \u00e9l. Pens\u00f3 que Nuestra Se\u00f1ora podr\u00eda esperar hasta el d\u00eda siguiente. Pero ella lo atrap\u00f3 en la ruta diferente que \u00e9l tom\u00f3 para evitarla. Entonces ella no solo cur\u00f3 a su t\u00edo, sino que hizo el milagro que el Obispo hab\u00eda exigido. As\u00ed que finalmente, con ese milagro, la aparici\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora fue aprobada por el Obispo.<\/p>\n<p>Hay una lecci\u00f3n para nosotros en este episodio: Dondequiera que exista la verdadera virtud, la cortes\u00eda y los modales nobles se desarrollan como consecuencia de ello. Lo contrario tambi\u00e9n es cierto: cuando la virtud ya no est\u00e1 presente, la cortes\u00eda y la nobleza de los modales desaparecen. Juan Diego era de un nivel social muy simple; no obstante, actu\u00f3 como un noble cuando trat\u00f3 con Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>La cortes\u00eda cat\u00f3lica que floreci\u00f3 en Europa fue, en la base, hija de la virtud que la sociedad practicaba en la Edad Media. Cuando esta virtud se extingui\u00f3 y la Revoluci\u00f3n comenz\u00f3 a ser aceptada por la sociedad, la cortes\u00eda perdi\u00f3 su ra\u00edz y comenz\u00f3 a moverse hacia la brutalidad total de los modales que existe en los pa\u00edses comunistas o la vulgaridad evidente que prevalece en los pa\u00edses occidentales que se adhirieron al igualitarismo.<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.traditioninaction.ec\/SOD\/Images\/000Plinio.gif\" alt=\"sr plinio\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000; font-family: times; font-size: medium;\">Prof. Plinio Corr\u00eaa de Oliveira<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span id=\"R\" style=\"font-family: arial,helvetica; font-size: medium;\"><b>El Santo del d\u00eda<\/b>\u00a0Las caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas de la vida de los santos se basan en los comentarios realizados por el fallecido Prof. Plinio Corr\u00eaa de Oliveira. Siguiendo el ejemplo de San Juan Bosco, quien sol\u00eda hacer charlas similares para los chicos de su colegio, cada tarde era la costumbre del profesor Plinio hacer un breve comentario sobre las vidas del santo del d\u00eda siguiente en una reuni\u00f3n para j\u00f3venes con el fin de alentarlos en la pr\u00e1ctica de la virtud y el amor por la Iglesia Cat\u00f3lica. TIA pens\u00f3 que sus lectores podr\u00edan beneficiarse de estos valiosos comentarios.<\/p>\n<p>Los textos de los datos biogr\u00e1ficos y los comentarios provienen de notas personales tomadas por Atila S. Guimar\u00e3es de 1964 a 1995. Dado que la fuente es un cuaderno personal, es posible que a veces las notas biogr\u00e1ficas transcritas aqu\u00ed no sean rigurosas siga el texto original le\u00eddo por el Prof. Plinio. Los comentarios tambi\u00e9n se han adaptado y traducido para el sitio de TIA.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe Diciembre 12Prof. Plinio Corr\u00eaa de Oliveira Selecci\u00f3n Biogr\u00e1fica &nbsp; &nbsp; Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00a0 &nbsp; Estos son algunos de los di\u00e1logos entre Nuestra Se\u00f1ora y Juan Diego, tomados de narraciones escritas inspiradas en el relato del erudito indio Antonio Valeriano a mediados del siglo XVI. 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