{"id":2237,"date":"2022-11-02T18:26:09","date_gmt":"2022-11-02T23:26:09","guid":{"rendered":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2237"},"modified":"2023-01-04T18:43:28","modified_gmt":"2023-01-04T23:43:28","slug":"golondrina-era-la-muerte-en-victoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2237","title":{"rendered":"&#8220;Golondrina era la muerte en victoria&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 align=\"center\"><\/h2>\n<h2 align=\"center\"><i><b><span style=\"color: #ff0000;\">Plinio Correa de Oliveira<\/span><\/b><\/i><\/h2>\n<h2 align=\"center\"><\/h2>\n<h2 align=\"center\"><\/h2>\n<h2 align=\"center\"><span style=\"color: #ff0000; font-family: Trebuchet MS;\"><span lang=\"it\">&#8220;Golondrina era la muerte en victoria&#8221;<\/span><\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pliniocorreadeoliveira.info\/PCO%20-%20escudo%20atras.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><b><i><span lang=\"PT-BR\">&#8220;Catolicismo&#8221; No. 11, noviembre de 1951<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>&#8220;He aqu\u00ed, os dir\u00e9 un misterio: todos resucitaremos, pero no todos seremos transformados. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocar\u00e1 la trompeta, y los muertos resucitar\u00e1n incorruptible: y seremos transformados Porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, y este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.Y cuando este cuerpo mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 la palabra que est\u00e1 escrita: Sorbida es la muerte en victoria .&#8221; .<\/i><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con estas magn\u00edficas palabras san Pablo (I Cor 15, 51-54) anuncia al pueblo la buena noticia de la resurrecci\u00f3n de la carne.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pliniocorreadeoliveira.info\/Finados%20-%20tragada%20foi%20a%20morte.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Nuestro clich\u00e9 representa a mujeres piadosas que cuidan un cad\u00e1ver en un peque\u00f1o pueblo de la Espa\u00f1a cat\u00f3lica.\u00a0<\/strong>Est\u00e1n consternados por el dolor de la separaci\u00f3n.\u00a0Pero en su sufrimiento no hay desesperaci\u00f3n, ni acidez, ni rebeli\u00f3n.\u00a0Un clima de serena conformidad, de dulce resignaci\u00f3n, de oraci\u00f3n recogida, domina el ambiente.\u00a0Porque es un verdadero hogar cristiano, y en todos los rincones del universo, donde haya un hogar cristiano, rico o pobre, herido por la muerte, el ambiente siempre ser\u00e1 as\u00ed.\u00a0Los verdaderos hijos de la Iglesia, en efecto, creen en la resurrecci\u00f3n de la carne y saben que por la Redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano &#8220;la muerte fue sorbida en la victoria&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"font-weight: 400; text-align: center;\">* * *<\/h2>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El esp\u00edritu del mundo no comprende estas cosas, y por eso adopta actitudes ante la muerte totalmente diferentes de las del aut\u00e9ntico cat\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el fondo de todo, el pavor, un pavor espantoso que, a la vista de la tumba, convulsiona todo el ser, perturba toda lucidez, destruye todo coraje.\u00a0Las grandes y peque\u00f1as miserias que provoca este terror son casi innumerables: el miedo de ir al m\u00e9dico, y all\u00ed recibir un diagn\u00f3stico amenazador, el miedo de hacer testamento;\u00a0el horror de presenciar la agon\u00eda de alguien;\u00a0el profundo disgusto de asistir a funerales, de llevar luto y hasta de dar el p\u00e9same, son fen\u00f3menos nerviosos confesados \u200b\u200bo no, y tan difundidos que ser\u00eda superfluo detenerse en ellos.\u00a0Otro aspecto del terror a la muerte es el cuidado exagerado por la propia salud, el miedo a envejecer, la propensi\u00f3n de cada uno a olvidar su propia edad.\u00a0Y as\u00ed va hasta el momento inevitable.\u00a0Cuando por fin los dedos de la muerte caen sobre alguien, y lo llevan sin disimular en el gran y \u00faltimo viaje, estas miserias se acent\u00faan a\u00fan m\u00e1s.\u00a0Cu\u00e1ntas veces, el paciente &#8211; contando con la complicidad de m\u00e9dicos y amigos &#8211; trata de enga\u00f1arse hasta el final, sobre la gravedad de su propio estado.\u00a0Cuando ya no queda m\u00e1s remedio que reconocer que han llegado los momentos supremos, el paciente no tiene valor para mirar hacia adelante, hacia el ocaso que lo envuelve, hacia la oscuridad que se aproxima, y \u200b\u200bprefiere volverse hacia el pasado: estos son las interminables despedidas, los recuerdos, los \u00faltimos regalos, etc.\u00a0Hasta que llega el desenlace final, arrastrando todo en su v\u00f3rtice.\u00a0El hecho est\u00e1 consumado.\u00a0La muerte irrumpi\u00f3 en la casa.\u00a0Corresponde a los vivos actuar ante ella.\u00a0Los que ten\u00edan un cari\u00f1o sincero por los muertos se aterrorizaban, se estremec\u00edan, se rebelaban.\u00a0Son las l\u00e1grimas tr\u00e1gicas, los gritos desgarradores, las postraciones profundas y desesperadas.\u00a0Otros, por el contrario, huyen despavoridos, tratando de olvidar a los muertos, de escapar de lo que recuerda a la muerte.\u00a0Son los esp\u00edritus los que intencionadamente se pierden en los detalles sociales de los funerales y duelos, los que acortan al m\u00e1ximo la presencia del cad\u00e1ver en el hogar, los que &#8220;simplifican&#8221; en todos los sentidos los honores f\u00fanebres para que pasen r\u00e1pido y sin rastro.\u00a0Entre estas dos actitudes extremas, \u00a1cu\u00e1n diferente es la posici\u00f3n del cat\u00f3lico!\u00a0las postraciones profundas y sin remedio.\u00a0Otros, por el contrario, huyen despavoridos, tratando de olvidar a los muertos, de escapar de lo que recuerda a la muerte.\u00a0Son los esp\u00edritus los que intencionadamente se pierden en los detalles sociales de los funerales y duelos, los que acortan al m\u00e1ximo la presencia del cad\u00e1ver en el hogar, los que &#8220;simplifican&#8221; en todos los sentidos los honores f\u00fanebres para que pasen r\u00e1pido y sin rastro.\u00a0Entre estas dos actitudes extremas, \u00a1cu\u00e1n diferente es la posici\u00f3n del cat\u00f3lico!\u00a0las postraciones profundas y sin remedio.\u00a0Otros, por el contrario, huyen despavoridos, tratando de olvidar a los muertos, de escapar de lo que recuerda a la muerte.\u00a0Son los esp\u00edritus los que intencionadamente se pierden en los detalles sociales de los funerales y duelos, los que acortan al m\u00e1ximo la presencia del cad\u00e1ver en el hogar, los que &#8220;simplifican&#8221; en todos los sentidos los honores f\u00fanebres para que pasen r\u00e1pido y sin rastro.\u00a0Entre estas dos actitudes extremas, \u00a1cu\u00e1n diferente es la posici\u00f3n del cat\u00f3lico!<\/p>\n<h2 style=\"font-weight: 400; text-align: center;\">* * *<\/h2>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La Iglesia nos ense\u00f1a que la muerte es un castigo impuesto por Dios a los hombres como consecuencia del pecado original.\u00a0La caracter\u00edstica del castigo consiste en producir aflicci\u00f3n y dolor.\u00a0Y como Dios es infinitamente sabio y poderoso, y por tanto hace perfectamente todas sus obras, este castigo instituido por \u00e9l debe necesariamente ser capaz de producir mucha aflicci\u00f3n y mucho dolor.\u00a0La muerte voluntaria de nuestro Salvador, que fue angustiosa, indeciblemente dolorosa, fue un ejemplo supremo de esto.\u00a0Y as\u00ed como los instintos humanos retroceden ante la aflicci\u00f3n y el dolor, es natural que est\u00e9n aterrorizados ante la muerte.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es cierto que varios santos murieron inundados de consuelos sobrenaturales, aceptando la muerte con m\u00e1s placer que otros aceptan el honor o las riquezas.\u00a0Estos son verdaderos milagros de gracia, en los que la unci\u00f3n sobrenatural es tan intensa que, por as\u00ed decirlo, suspende la agon\u00eda de la naturaleza.\u00a0El com\u00fan de los hombres no es en este caso.\u00a0Mueren de miedo y de dolor.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Si la muerte causa sufrimiento, es leg\u00edtimo que los que aman a los muertos participen de este dolor.\u00a0Por lo tanto, la Iglesia siempre ha aprobado las costumbres sociales que tienden a envolver la muerte con las manifestaciones externas del dolor.\u00a0Y por eso su propia liturgia de difuntos adquiere todos los signos de tristeza.\u00a0Ella, que es maestra y fuente misma de la inmortalidad, no desde\u00f1a participar de nuestras l\u00e1grimas, vestirse de nuestro luto.\u00a0Las vestiduras del sacerdote son negras, negro es el pa\u00f1o sobre el que se dan las absoluciones, y la m\u00fasica de la liturgia de difuntos canta con poderosa fuerza de expresi\u00f3n todo el dolor de los hombres ante la muerte.\u00a0Los mismos textos lit\u00fargicos suenan al un\u00edsono con nuestros gemidos.\u00a0En una palabra, como Maestra, la Iglesia justifica nuestro dolor, como Madre, se asocia a ella.\u00a0Por eso anima tambi\u00e9n a la caridad de los fieles a manifestarse generosamente ante la muerte.\u00a0Velar cad\u00e1veres, participar en funerales, visitar a las familias enlutadas, asistir a Misa en sufragio por el alma de los difuntos, son actos que se realizan hoy muy a menudo con un esp\u00edritu absolutamente mundano y naturalista.\u00a0Este esp\u00edritu debe ser abolido.\u00a0Pero no estos actos, excelentes en s\u00ed mismos y estrictamente consecuentes con lo que la Iglesia ense\u00f1a sobre la muerte.\u00a0Este esp\u00edritu debe ser abolido.\u00a0Pero no estos actos, excelentes en s\u00ed mismos y estrictamente consecuentes con lo que la Iglesia ense\u00f1a sobre la muerte.\u00a0Este esp\u00edritu debe ser abolido.\u00a0Pero no estos actos, excelentes en s\u00ed mismos y estrictamente consecuentes con lo que la Iglesia ense\u00f1a sobre la muerte.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esto explica por qu\u00e9, en los siglos de la civilizaci\u00f3n cristiana, las costumbres sociales, formadas lentamente bajo el soplo del esp\u00edritu cat\u00f3lico, dieron forma y expresi\u00f3n a todas estas ideas.\u00a0De ah\u00ed el luto, que los pueblos occidentales utilizan con el color negro, ya que creen -no sin raz\u00f3n- que este color sirve para expresar el dolor.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero, se dir\u00e1, \u00bfes necesario, por as\u00ed decirlo, regular el duelo, de modo que las costumbres impongan un per\u00edodo espec\u00edfico, y una determinada forma de duelo, para viudos, padres, hijos y dem\u00e1s familiares?\u00a0\u00bfNo ser\u00eda mucho m\u00e1s expresivo dejar la duraci\u00f3n del duelo encomendada al sentimiento de cada uno?\u00a0En los siglos de la civilizaci\u00f3n cristiana, el consenso general ha juzgado lo contrario, y con raz\u00f3n.\u00a0Viviendo en sociedad, debemos satisfacci\u00f3n por nuestras acciones a los dem\u00e1s.\u00a0As\u00ed, es justo expresar a todos el pesar que leg\u00edtimamente debemos sentir por la muerte de nuestros pr\u00f3jimos.\u00a0Si no expresamos este pesar, mostramos una indiferencia que resulta en desd\u00e9n por nosotros o por los muertos.\u00a0Pues bien, por un consenso t\u00e1cito y general,\u00a0se fija un per\u00edodo m\u00ednimo, siempre algo arbitrario, por supuesto, para el duelo, de modo que, una vez transcurrido este per\u00edodo, nadie tenga miedo de abandonarlo sin dejar de mostrar decencia.\u00a0Por supuesto, la aduana impon\u00eda un per\u00edodo m\u00ednimo y no censuraba a nadie que quisiera llorar m\u00e1s all\u00e1 de este per\u00edodo.\u00a0En todo caso, se salvaguardaba la compostura que el cristiano debe guardar en todo su proceder.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan nuestras costumbres tradicionales, los funerales no s\u00f3lo estaban cubiertos de muestras de dolor, sino tambi\u00e9n de pompa.\u00a0El m\u00e1s pobre de los entierros siempre tuvo algo de grandioso, incluso en su propia sencillez.\u00a0Nada podr\u00eda ser m\u00e1s razonable.\u00a0Un hombre vale mucho, por peque\u00f1o que sea en la escala social.\u00a0Criatura de Dios, es m\u00e1s, hijo de Dios por el bautismo, creado para gloria inmortal.\u00a0Es s\u00f3lo que esta dignidad fundamental del hombre, tantas veces encubierta por las vicisitudes de la vida, se pone de relieve en el momento de la muerte, es decir, en el momento en que todos, grandes y peque\u00f1os, pierden todo lo que tienen y quedan reducidos a un mero esencial e inalienable de los hombres e hijos de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, siendo la muerte un castigo de Dios, participa de alguna manera de la majestad de Dios mismo.\u00a0Ella est\u00e1 colocada en el umbral de la eternidad.\u00a0Y estos umbrales son tan inmensos que, a la vista de ellos, todo lo que es grandeza humana se reduce a polvo.\u00a0\u00bfHay entonces algo m\u00e1s majestuoso que la muerte?\u00a0\u00bfY algo m\u00e1s digno de pompa?<\/p>\n<h2 style=\"font-weight: 400; text-align: center;\">* * *<\/h2>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El siglo pasado, todo impregnado de romanticismo, como si disfrutara del dolor.\u00a0Y por eso, sin gran dificultad, mantuvo las costumbres cristianas en cuanto a la muerte y los funerales.\u00a0En muchos sentidos, incluso los exager\u00f3.\u00a0De hecho, en la literatura, la m\u00fasica, el arte, en el estilo de vida del siglo XIX, el dolor se expresaba a menudo con una nota de tragedia desgarradora, de desesperaci\u00f3n, de rebeli\u00f3n, que est\u00e1 en desacuerdo con la ense\u00f1anza de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Una cosa es la separaci\u00f3n temporal, otra la separaci\u00f3n definitiva.\u00a0La Iglesia siempre aprob\u00f3 el duelo por la muerte, pero como una separaci\u00f3n temporal que terminar\u00eda en un feliz reencuentro en la bienaventuranza eterna.\u00a0Era un dolor sentido, s\u00ed, pero lleno de esperanza, de consuelo, de resignaci\u00f3n.\u00a0El siglo XIX fue un siglo sin Fe, que vio sombras de muerte, pero no quiso ver m\u00e1s all\u00e1 de esas sombras los destellos de la resurrecci\u00f3n y del Cielo.\u00a0De ah\u00ed la nota de tragedia y desesperaci\u00f3n tan frecuente en los asuntos funerarios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nadie puede mirar lentamente a la muerte cuando no tiene Fe.\u00a0Eso es lo que les pas\u00f3 a los hombres.\u00a0La fe perdida en el siglo XIX, en el siglo XX comenzaron a alejarse de la muerte.\u00a0De ah\u00ed una tendencia a restringir y quitar solemnidad a todo lo que concierne a la muerte.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el pasado, los cad\u00e1veres eran velados en casa durante veinticuatro horas.\u00a0Hoy, a veces, doce no se completan.\u00a0Antiguamente toda la habitaci\u00f3n donde se expon\u00eda el cad\u00e1ver se cubr\u00eda con un pa\u00f1o negro, hoy en d\u00eda esta costumbre tiende a desaparecer y muchas familias prefieren no exponer el cuerpo en casa.\u00a0Una vez, el dolor era libre de manifestarse en la c\u00e1mara ardiente, dentro de los l\u00edmites de la dignidad y la compostura.\u00a0Hoy en d\u00eda, es de buen gusto sofocar tus sentimientos en p\u00fablico tanto como sea posible, encerrando a aquellos que quieren llorar en su habitaci\u00f3n.\u00a0\u00c9rase una vez el env\u00edo de flores, y esta costumbre lleg\u00f3 a cierta exageraci\u00f3n;\u00a0hoy se tiende a abolir esta forma de presenciar la nostalgia.\u00a0En el pasado, la gente iba al funeral con traje formal, para hombres con frac.\u00a0Hoy, cualquier atuendo com\u00fan servir\u00e1.\u00a0Los carros f\u00fanebres alguna vez fueron tirados por caballos, una costumbre que se conserv\u00f3 durante muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la introducci\u00f3n del autom\u00f3vil en la vida civil.\u00a0Posteriormente el uso del autom\u00f3vil pas\u00f3 a ser exclusivo.\u00a0Y la forma de este evolucion\u00f3 hasta que tom\u00f3 la mayor apariencia posible de un cami\u00f3n de reparto.\u00a0Una vez el luto fue largo y muy visible.\u00a0Hoy en d\u00eda, es r\u00e1pido y peque\u00f1o.\u00a0El punto extremo de esta transformaci\u00f3n lo alcanz\u00f3 cierto pa\u00eds donde -al menos en algunas regiones- los cad\u00e1veres son pintados como si estuvieran vivos, decorados como para una fiesta, y sentados en actitud normal en el &#8220;living&#8221; de la casa. .\u00a0Los amigos se re\u00fanen.\u00a0Alguien toca algunas melod\u00edas suaves.\u00a0Despu\u00e9s, todos van a un hermoso jard\u00edn que sirve de cementerio.\u00a0Los muertos,\u00a0envuelto en un pa\u00f1o verde, de un verde brillante, bajado a la tumba cuando no es incinerado.\u00a0Y el funeral ha terminado.\u00a0Luto, ni hables.<\/p>\n<h2 style=\"font-weight: 400; text-align: center;\">* * *<\/h2>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPor qu\u00e9 hicimos esta larga digresi\u00f3n sobre la muerte?\u00a0Porque en cierto sentido, lo m\u00e1s importante en la vida es la muerte.\u00a0Mientras los hombres no tengan una actitud recta, equilibrada y cristiana frente a la muerte, no podr\u00e1n tener una actitud recta, cristiana y equilibrada frente a la vida.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.pliniocorreadeoliveira.info\/Coroa.png\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Plinio Correa de Oliveira &#8220;Golondrina era la muerte en victoria&#8221; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8220;Catolicismo&#8221; No. 11, noviembre de 1951 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8220;He aqu\u00ed, os dir\u00e9 un misterio: todos resucitaremos, pero no todos seremos transformados. 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