{"id":2085,"date":"2022-09-12T11:56:42","date_gmt":"2022-09-12T16:56:42","guid":{"rendered":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2085"},"modified":"2022-09-12T11:56:42","modified_gmt":"2022-09-12T16:56:42","slug":"por-que-nuestro-pobre-e-igualitario-mundo-se-dejo-llevar-por-el-esplendor-y-la-majestuosidad-de-la-coronacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=2085","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 nuestro pobre e igualitario mundo se dej\u00f3 llevar por el esplendor y la majestuosidad de la coronaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><i><b><span style=\"color: #ff0000;\">Plinio Correa de Oliveira<\/span><\/b><\/i><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #ff0000; font-family: Trebuchet MS; font-size: x-large;\">\u00bfPor qu\u00e9 nuestro pobre e igualitario mundo se dej\u00f3 llevar por el esplendor y la majestuosidad de la coronaci\u00f3n?<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i><span lang=\"PT-BR\">&#8220;Catolicismo&#8221; No. 31 &#8211; julio de 1953<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe title=\"The Queens Coronation\" width=\"960\" height=\"720\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/keliRRdhTi0?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con motivo de la toma de posesi\u00f3n del General Eisenhower como Presidente de los Estados Unidos, escribimos algunas consideraciones que despertaron el inter\u00e9s de los lectores de CATOLICISMO.\u00a0Prometemos, por tanto, analizar tambi\u00e9n las ceremonias de coronaci\u00f3n de la Reina de Inglaterra, Isabel II.\u00a0Es de este compromiso que nos hemos liberado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Monograf\u00eda social de palpitante inter\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La espl\u00e9ndida ceremonia proporcion\u00f3 una visi\u00f3n general &#8211; s\u00f3lo a nivel simb\u00f3lico, pero precisamente porque es simb\u00f3lico traduce algunos aspectos de la realidad mejor que cualquier otro &#8211; de Inglaterra con todo lo que es, tiene y puede hoy.\u00a0Instituciones inglesas, su significado interno, su pasado, sus presentes condiciones de existencia, las tendencias con las que se mueven hacia el futuro, la situaci\u00f3n actual de Gran Breta\u00f1a en la Commonwealth y en el mundo, las perspectivas favorables y tambi\u00e9n las espesas nieblas que se ciernen sobre ellas. delineando para ella horizontes diplom\u00e1ticos, todo se reflej\u00f3 finalmente de alguna manera en la coronaci\u00f3n, y en las ceremonias que la precedieron y siguieron.\u00a0Hay, pues, en todos estos aspectos tal riqueza de aspectos, cada uno capaz de suscitar tantas consideraciones,<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nuestras aspiraciones, por supuesto, tienen que ser m\u00e1s limitadas.\u00a0No deseamos cubrir todos los aspectos de las fiestas de coronaci\u00f3n, ni pretendemos enumerarlas.\u00a0Queremos considerar s\u00f3lo una faceta de este vasto tema.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>La igualdad, \u00eddolo de nuestro siglo<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En todos los \u00e1mbitos de la vida moderna se manifiesta la abrumadora influencia del esp\u00edritu de igualdad.\u00a0En el pasado, la virtud, el nacimiento, el sexo, la educaci\u00f3n, la cultura, la edad, la profesi\u00f3n, las posesiones, y dem\u00e1s circunstancias a\u00fan modelaban y modelaban la sociedad humana con la variedad y riqueza de mil relieves y colores, influ\u00edan en todo sentido en las relaciones entre los hombres, marcaron profundamente las leyes, las instituciones, las actividades intelectuales, las costumbres, la econom\u00eda, y comunicaron a todo el ambiente de la vida p\u00fablica y privada una nota de jerarqu\u00eda, de respeto, de seriedad.\u00a0Aqu\u00ed radica uno de los rasgos espirituales m\u00e1s profundos y t\u00edpicos de la sociedad cristiana.\u00a0Ser\u00eda una exageraci\u00f3n decir que hoy todos estos relieves y colores han sido abolidos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin duda, la vida es una constante transformaci\u00f3n de todo aquello que no es permanente.\u00a0Que muchas de las tonalidades del pasado desaparezcan y se formen otras ser\u00eda normal.\u00a0Pero en nuestros d\u00edas, por as\u00ed decirlo, no hay una sola transformaci\u00f3n que no tenga el efecto de nivelar, que no favorezca directa o indirectamente el progreso de la sociedad humana hacia un estado de cosas absolutamente igualitario.\u00a0Y cuando los de abajo relajan la &#8220;pouss\u00e9e&#8221; igualitaria, son los de arriba los encargados de llevarlo adelante.\u00a0Este fen\u00f3meno no se limita a una naci\u00f3n o un continente, y parece ser impulsado por un viento que sopla en todo el mundo.\u00a0El tif\u00f3n arrasador rectifica aqu\u00ed y all\u00e1 -en Asia, por ejemplo, y en ciertas regiones hipercapitalistas de Occidente- abusos intolerables,\u00a0imponiendo cambios admisibles en otros lugares, destruyendo en otros lugares derechos incontestables y lesionando el propio orden natural de las cosas.\u00a0En todos estos casos, sin embargo, lo importante es se\u00f1alar que este tif\u00f3n igualitario, de amplitud c\u00f3smica, no deja de soplar.\u00a0Una vez hecha una reforma justa, tiende a proseguir su labor niveladora y pasar a lo dudoso de justo, y llegado a este punto, entra con creciente \u00edmpetu en el terreno de lo francamente injusto.\u00a0Esta sed de igualdad s\u00f3lo se apaga en la nivelaci\u00f3n completa, total, absoluta.\u00a0La igualdad es la meta hacia la que tienden las aspiraciones de las masas, la m\u00edstica que rige las acciones de casi todos los hombres, el \u00eddolo bajo cuya \u00e9gida la humanidad espera encontrar la edad de oro.\u00a0derechos incontestables y lesionando profundamente el propio orden natural de las cosas.\u00a0En todos estos casos, sin embargo, lo importante es se\u00f1alar que este tif\u00f3n igualitario, de amplitud c\u00f3smica, no deja de soplar.\u00a0Una vez hecha una reforma justa, tiende a proseguir su labor niveladora y pasar a lo dudoso de justo, y llegado a este punto, entra con creciente \u00edmpetu en el terreno de lo francamente injusto.\u00a0Esta sed de igualdad s\u00f3lo se apaga en la nivelaci\u00f3n completa, total, absoluta.\u00a0La igualdad es la meta hacia la que tienden las aspiraciones de las masas, la m\u00edstica que rige las acciones de casi todos los hombres, el \u00eddolo bajo cuya \u00e9gida la humanidad espera encontrar la edad de oro.\u00a0derechos incontestables y lesionando profundamente el propio orden natural de las cosas.\u00a0En todos estos casos, sin embargo, lo importante es se\u00f1alar que este tif\u00f3n igualitario, de amplitud c\u00f3smica, no deja de soplar.\u00a0Una vez hecha una reforma justa, tiende a proseguir su labor niveladora y pasar a lo dudoso de justo, y llegado a este punto, entra con creciente \u00edmpetu en el terreno de lo francamente injusto.\u00a0Esta sed de igualdad s\u00f3lo se apaga en la nivelaci\u00f3n completa, total, absoluta.\u00a0La igualdad es la meta hacia la que tienden las aspiraciones de las masas, la m\u00edstica que rige las acciones de casi todos los hombres, el \u00eddolo bajo cuya \u00e9gida la humanidad espera encontrar la edad de oro.\u00a0no deja de soplar.\u00a0Una vez hecha una reforma justa, tiende a proseguir su labor niveladora y pasar a lo dudoso de justo, y llegado a este punto, entra con creciente \u00edmpetu en el terreno de lo francamente injusto.\u00a0Esta sed de igualdad s\u00f3lo se apaga en la nivelaci\u00f3n completa, total, absoluta.\u00a0La igualdad es la meta hacia la que tienden las aspiraciones de las masas, la m\u00edstica que rige las acciones de casi todos los hombres, el \u00eddolo bajo cuya \u00e9gida la humanidad espera encontrar la edad de oro.\u00a0no deja de soplar.\u00a0Una vez hecha una reforma justa, tiende a proseguir su labor niveladora y pasar a lo dudoso de justo, y llegado a este punto, entra con creciente \u00edmpetu en el terreno de lo francamente injusto.\u00a0Esta sed de igualdad s\u00f3lo se apaga en la nivelaci\u00f3n completa, total, absoluta.\u00a0La igualdad es la meta hacia la que tienden las aspiraciones de las masas, la m\u00edstica que rige las acciones de casi todos los hombres, el \u00eddolo bajo cuya \u00e9gida la humanidad espera encontrar la edad de oro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Un dato desconcertante: la popularidad de la coronaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora, mientras este tif\u00f3n sopla con una fuerza sin precedentes, en pleno apogeo de este inmenso proceso mundial, una Reina es coronada seg\u00fan ritos inspirados en una mentalidad absolutamente antiigualitaria.\u00a0Este hecho no irrita, no provoca protestas, y por el contrario es recibido con una inmensa ola de simpat\u00eda popular.\u00a0El mundo entero celebr\u00f3 la coronaci\u00f3n de la joven soberana inglesa, casi como si las tradiciones que ella representa fueran un valor com\u00fan a todos los pueblos.\u00a0La gente acudi\u00f3 a Londres de todas partes, deseosa de ser embelesada por un espect\u00e1culo tan antimoderno.\u00a0Frente a todos los televisores se reun\u00edan hombres, mujeres, ni\u00f1os de todas las naciones, ansiosos, sedientos de ver la ceremonia, hablando todos los idiomas, ejerciendo las m\u00e1s variadas profesiones, y, lo que es m\u00e1s extraordinario,\u00a0profesando las m\u00e1s diversas opiniones.\u00a0En este inmenso movimiento del alma de la humanidad contempor\u00e1nea, hay algo sorprendente, contradictorio, tal vez desconcertante, que requiere un an\u00e1lisis cuidadoso.\u00a0Y este es el objeto de nuestro estudio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.pliniocorreadeoliveira.info\/Image1953_031_1.gif\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>algunas explicaciones<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este hecho llam\u00f3 la atenci\u00f3n de varios comentaristas, quienes propusieron algunas explicaciones.\u00a0Algunos recordaron que, a medida que se extiende la igualitarizaci\u00f3n y los reyes se vuelven raros, una coronaci\u00f3n tambi\u00e9n se vuelve m\u00e1s singular, m\u00e1s extra\u00f1a, m\u00e1s interesante.\u00a0Otros, insatisfechos con estas razones, buscaron una raz\u00f3n diferente.\u00a0La belleza de las ceremonias, considerada en su aspecto puramente est\u00e9tico, llamar\u00eda la atenci\u00f3n de los aficionados al g\u00e9nero.\u00a0La debilidad de estas explicaciones es obvia.\u00a0Todo en las noticias de la coronaci\u00f3n mostr\u00f3 que las masas se conmovieron con ella, no por un simple impulso de curiosidad, por ver la recreaci\u00f3n de una escena hist\u00f3rica o el desarrollo de un espect\u00e1culo art\u00edstico, sino por un inmenso movimiento de admiraci\u00f3n casi religiosa, simpat\u00eda, incluso ternura,\u00a0que involucr\u00f3 no solo a la joven Reina, sino todo lo que ella y la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica de Inglaterra simbolizan.\u00a0Si la coronaci\u00f3n hubiera sido para quienes la vieron un simple espect\u00e1culo hist\u00f3rico, una mera curiosidad art\u00edstica, que podr\u00eda haber sido presentada igual o mejor por actores profesionales, c\u00f3mo explicar la emoci\u00f3n de la alegr\u00eda, la renovaci\u00f3n de las esperanzas de un futuro mejor , las apote\u00f3ticas manifestaciones, las interminables aclamaciones, de los d\u00edas de coronaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El se\u00f1or.\u00a0Menotti del Picchia ofreci\u00f3 otra explicaci\u00f3n.\u00a0El hombre ha mostrado en todo tiempo, en todo lugar, una debilidad: el gusto por los honores, por las distinciones, por la gala.\u00a0Ahora bien, el igualitarismo racional y austero de nuestros d\u00edas no alimenta en absoluto esta debilidad.\u00a0Y as\u00ed, cuando se le presenta una oportunidad como la coronaci\u00f3n, el hombre siente todo el deleite que suele darle la satisfacci\u00f3n de sus debilidades.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En nuestra opini\u00f3n, hay mucho denim en esta opini\u00f3n, pero tambi\u00e9n hay una veta de oro.\u00a0La vena est\u00e1 en reconocer que hay una profunda, permanente, vigorosa tendencia en la naturaleza humana hacia lo que es gala, honor, distinci\u00f3n, y que el igualitarismo actual comprime esta tendencia, generando una profunda nostalgia que estalla cada vez que encuentra ocasi\u00f3n.\u00a0El denim est\u00e1 en considerar esta tendencia una debilidad.\u00a0Que el gusto por los honores y distinciones da lugar a muchas manifestaciones de la peque\u00f1ez humana, no hay quien lo niegue.\u00a0Deducir de esto que este gusto es en s\u00ed mismo una debilidad, \u00a1qu\u00e9 error!\u00a0Como si el hambre, la sed, el deseo de descanso, y tantas otras tendencias naturales del hombre, y en s\u00ed muy leg\u00edtimas, se tuvieran por malas, err\u00f3neas, rid\u00edculas,\u00a0\u00a1por el simple hecho de que dan ocasi\u00f3n a excesos y hasta a innumerables cr\u00edmenes!\u00a0Incluso los sentimientos m\u00e1s nobles del hombre pueden llevarlo a la debilidad.\u00a0No hay sentimiento m\u00e1s respetable que el amor maternal.\u00a0Sin embargo, a cu\u00e1ntos errores puede conducir, a cu\u00e1ntos ha llevado ya, a cu\u00e1ntos seguir\u00e1 conduciendo en el futuro&#8230;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Una virtud esencial: el orgullo<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El gusto del hombre por los honores, por las distinciones, por la solemnidad, no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n del instinto de sociabilidad, tan inherente a nuestra naturaleza, tan justo en s\u00ed mismo, tan sabio como cualquier otro de los instintos con que Dios nos ha dotado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nuestra naturaleza nos lleva a vivir en sociedad con otros hombres.\u00a0Pero ella no se contenta con cualquier socializaci\u00f3n.\u00a0Para as pessoas de uma estrutura de esp\u00edrito reta, e portanto feita exce\u00e7\u00e3o dos exc\u00eantricos, dos atrabili\u00e1rios, dos neuropatas, o conv\u00edvio humano s\u00f3 realiza perfeitamente seus objetivos naturais quando baseado no conhecimento e na compreens\u00e3o rec\u00edproca, e quando desse conhecimento e compreens\u00e3o nasce a estima , la amistad.\u00a0En otras palabras, el instinto de sociabilidad exige, no una convivencia humana basada en malentendidos, erizada de malentendidos y fricciones, sino un tejido de relaciones pac\u00edficas, armoniosas y placenteras.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En primer lugar, queremos ser conocidos por lo que realmente somos.\u00a0Un hombre que tiene cualidades tiende naturalmente a manifestarlas, y quiere que estas cualidades le ganen la estima y consideraci\u00f3n del medio en el que vive.\u00a0Un cantor, por ejemplo, tiende a hacerse o\u00edr ya despertar en el p\u00fablico el gusto que merecen las cualidades de su voz.\u00a0Por la misma raz\u00f3n, un pintor tiende a exponer sus lienzos, un escritor a publicar sus obras, un hombre culto a comunicar lo que sabe, etc.\u00a0Y por una raz\u00f3n an\u00e1loga, finalmente, el hombre virtuoso se enorgullece de ser considerado como tal.\u00a0La indiferencia omn\u00edvora ante el concepto que el pr\u00f3jimo tiene de nosotros no es una virtud sino una falta de orgullo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por supuesto, el deseo recto y medido de una buena reputaci\u00f3n puede corromperse f\u00e1cilmente, como todo lo dem\u00e1s que es inherente al hombre.\u00a0Es una consecuencia del pecado original.\u00a0As\u00ed tambi\u00e9n el instinto de conservaci\u00f3n puede degenerar f\u00e1cilmente en miedo, el deseo razonable de comer en glotoner\u00eda, etc.\u00a0En el caso espec\u00edfico de la sociabilidad, es muy f\u00e1cil que nos excedamos al considerar el aplauso de nuestros semejantes como un verdadero \u00eddolo, el objetivo de todas nuestras acciones, la raz\u00f3n de nuestra conducta virtuosa;\u00a0que para lograr este aplauso simulamos predicados que no tenemos o que negamos nuestros m\u00e1s sagrados principios (\u00a1qui\u00e9n sabr\u00e1 jam\u00e1s cu\u00e1ntas almas arrastra al infierno el respeto humano!);\u00a0que, llevados por esta sed, delinquimos para alcanzar posiciones y situaciones eminentes;\u00a0que, fascinados por este objetivo, damos una importancia rid\u00edcula a los m\u00e1s peque\u00f1os factores capaces de destacarnos;\u00a0que sentimos odios violentos, que ejercemos atroces venganzas contra quienes no han reconocido en toda su supuesta amplitud los m\u00e9ritos que imaginamos tener.\u00a0La historia literalmente est\u00e1 repleta de tristes ejemplos de todo esto.\u00a0Pero, insistimos, si con este argumento concluy\u00e9ramos que el deseo del hombre de ser conocido y estimado por sus semejantes por lo que verdaderamente es es intr\u00ednsecamente malo, deber\u00edamos condenar todos los instintos, nuestra propia naturaleza.\u00a0La historia literalmente est\u00e1 repleta de tristes ejemplos de todo esto.\u00a0Pero, insistimos, si con este argumento concluy\u00e9ramos que el deseo del hombre de ser conocido y estimado por sus semejantes por lo que verdaderamente es es intr\u00ednsecamente malo, deber\u00edamos condenar todos los instintos, nuestra propia naturaleza.\u00a0La historia literalmente est\u00e1 repleta de tristes ejemplos de todo esto.\u00a0Pero, insistimos, si con este argumento concluy\u00e9ramos que el deseo del hombre de ser conocido y estimado por sus semejantes por lo que verdaderamente es es intr\u00ednsecamente malo, deber\u00edamos condenar todos los instintos, nuestra propia naturaleza.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n es cierto que Dios exige que en relaci\u00f3n a nuestro buen concepto con el pr\u00f3jimo, estemos interiormente desapegados, como en relaci\u00f3n a todos los dem\u00e1s bienes de la tierra, inteligencia, cultura, carrera, belleza, abundancia, salud, la vida misma.\u00a0A algunos Dios les pide no s\u00f3lo un desapego interior sino tambi\u00e9n exterior de las consideraciones sociales, como a otros les pide no s\u00f3lo pobreza espiritual sino pobreza material efectiva.\u00a0Entonces es necesario obedecer.\u00a0De ah\u00ed que regurgiten las hagiograf\u00edas de ejemplos de Santos que huyen de las m\u00e1s justas expresiones de aprecio de sus semejantes.\u00a0De todos modos, es leg\u00edtimo en s\u00ed mismo que el hombre quiera ser estimado por aquellos con quienes vive.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.pliniocorreadeoliveira.info\/Image1953_031_2.gif\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Una condici\u00f3n de existencia de la sociedad: la justicia<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta tendencia natural est\u00e1, adem\u00e1s, en consonancia con uno de los principios m\u00e1s esenciales de la vida social, que es la justicia, seg\u00fan la cual se debe dar a cada uno, no s\u00f3lo en bienes materiales, sino tambi\u00e9n en honor, distinci\u00f3n, estima, afecto. , cual el que hace justicia.\u00a0Una sociedad basada en la total ignorancia de este principio ser\u00eda absolutamente injusta.\u00a0&#8220;Pagar a todos sus deberes: a quien tributo, tributo; a quien tributo, tributo; a quien temor, temor; a quien honor, honor&#8221;, dice San Pablo (Rom. 13,7).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A\u00f1adamos que estas manifestaciones se deben estrictamente no s\u00f3lo a los m\u00e9ritos personales, sino tambi\u00e9n a la funci\u00f3n, cargo o situaci\u00f3n que tiene la persona.\u00a0As\u00ed, el hijo debe respetar a su padre, aunque sea malo, los fieles deben venerar al Sacerdote, aunque sea indigno, el s\u00fabdito debe venerar a su soberano, aunque sea corrupto.\u00a0San Pedro ordena a los esclavos que obedezcan a sus amos aunque sean revelados (1 P. 2, 18).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Y por otra parte, tambi\u00e9n es necesario saber honrar en un hombre el linaje ilustre del que desciende.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este punto es particularmente doloroso para el hombre igualitario de hoy.\u00a0Sin embargo, as\u00ed es como piensa la Iglesia.\u00a0Leamos la\u00a0<strong>profunda y brillante ense\u00f1anza de P\u00edo XII:<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8220;Las desigualdades sociales, incluidas las vinculadas al nacimiento, son inevitables; la naturaleza benigna y la bendici\u00f3n de Dios a la humanidad, iluminan y protegen las cunas, las besan, pero no las nivelan. Ning\u00fan artificio ha sido jam\u00e1s tan eficaz como para hacer que el hijo de un gran jefe, un gran conductor de multitudes, quedan en el mismo estado que un oscuro ciudadano perdido en el pueblo, pero si tales disparidades pueden, vistas de manera pagana, parecer una consecuencia inflexible del conflicto de las fuerzas sociales y la supremac\u00eda alcanzada por unos sobre otros seg\u00fan las leyes ciegas que se supone deben regir la actividad humana, y consumar el triunfo de unos, as\u00ed como el sacrificio de otros; por el contrario,Tales desigualdades no pueden ser consideradas por un alma cristianamente formada y educada, sino como una disposici\u00f3n deseada por Dios por las mismas razones que explican las desigualdades dentro de la familia, y por tanto con el fin de unir m\u00e1s a los hombres entre s\u00ed, en el camino del presente. a la patria del cielo, ayud\u00e1ndose unos a otros, como un padre ayuda a su madre y a sus hijos&#8221; (Alocuci\u00f3n a los Patricios y a la Nobleza Romana, &#8220;Osservatore Romano&#8221;, 5-6 de enero de 1942).del mismo modo que un padre ayuda a su madre y a sus hijos&#8221; (Alocuci\u00f3n al Patricio y a la Nobleza Romana, &#8220;Osservatore Romano&#8221;, 5-6 de enero de 1942).del mismo modo que un padre ayuda a su madre y a sus hijos&#8221; (Alocuci\u00f3n al Patricio y a la Nobleza Romana, &#8220;Osservatore Romano&#8221;, 5-6 de enero de 1942).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Orgullo y justicia imponen la formaci\u00f3n de protocolo<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Hemos visto hasta ahora que la propia naturaleza exige que en la vida social se tengan debidamente en cuenta todos los valores humanos, que difieren entre s\u00ed casi hasta el infinito.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo aplicar este principio en la pr\u00e1ctica?\u00a0\u00bfC\u00f3mo conseguir que un valor sea visto y reconocido por todos los hombres, y que todos sientan exactamente en qu\u00e9 medida este valor debe ser reverenciado?\u00a0M\u00e1s concretamente, \u00bfc\u00f3mo ense\u00f1ar a todos que se debe honrar la virtud, la edad, el talento, el linaje ilustre, el oficio, la funci\u00f3n?\u00a0\u00bfC\u00f3mo indicar la medida exacta de respeto y amor que se debe a cada uno?\u00a0En todo momento, en todo lugar, el orden natural de las cosas ha resuelto el problema con la ayuda del \u00fanico medio plenamente eficaz: la costumbre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Sabidur\u00eda profunda del protocolo de coronaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, utilizando las mismas formas de tratar a las personas en la misma situaci\u00f3n, el sentido com\u00fan, el equilibrio, el tacto de las sociedades humanas creadas punto por punto, en cada pa\u00eds o en cada zona cultural, las reglas de cortes\u00eda, las f\u00f3rmulas, los gestos, casi decir los ritos apropiados para definir, ense\u00f1ar, simbolizar y expresar lo que se debe a cada persona, seg\u00fan su situaci\u00f3n, en t\u00e9rminos de veneraci\u00f3n y estima.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Bajo el aliento de la Iglesia, la Civilizaci\u00f3n Cristiana llev\u00f3 a su apogeo este bello arte de las costumbres y los s\u00edmbolos sociales.\u00a0De ah\u00ed vino la maravillosa distinci\u00f3n y afabilidad de los modales de los europeos, y por extensi\u00f3n de los pueblos americanos nacidos en Europa;\u00a0los principios de la Revoluci\u00f3n de 1789 se encargaron de golpearlo fundamentalmente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los t\u00edtulos nobiliarios, los signos de her\u00e1ldica, las condecoraciones, las reglas de protocolo no eran m\u00e1s que medios admirables, llenos de tacto, precisi\u00f3n y sentido, para definir, graduar y configurar las relaciones humanas en el marco pol\u00edtico y social existente.\u00a0A nadie se le ocurrir\u00eda ver esto como mera vanidad.\u00a0La Iglesia misma, que es due\u00f1a de todas las virtudes y combate todos los vicios, instituy\u00f3 t\u00edtulos nobiliarios, reparti\u00f3 y reparte condecoraciones, se prepar\u00f3 todo un ceremonial de admirable precisi\u00f3n en definir todas las diferencias jer\u00e1rquicas &#8211; que ley divina y sabidur\u00eda de los Papas fue creada en su gremio a lo largo de los siglos.\u00a0Sobre las decoraciones, el beato [hoy\u00a0<strong>santo] P\u00edo X dijo:<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cLos premios otorgados al valor contribuyen poderosamente a suscitar en los corazones el deseo de acciones relevantes, porque glorifican a hombres destacados que han merecido bien de la Iglesia o de la sociedad, y de esta manera llevan a otros con el ejemplo a seguir el mismo camino de gloria y Con esta sabia intenci\u00f3n, los Romanos Pont\u00edfices, Nuestros Predecesores, rodearon de un amor especial a las \u00d3rdenes ecuestres, como estimulantes de gloria\u201d (Resumen sobre las \u00d3rdenes Ecuestres Pontificias, 7 de febrero de 1905)<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Que haya pues insignia para el cargo supremo del Estado, insignia propia de las personas de m\u00e1s ilustres antecedentes, traje de gala para los dignatarios encargados de funciones de mayor trascendencia pol\u00edtica, que todo el aparato de estos s\u00edmbolos se utilice en la ceremonia de juramentaci\u00f3n. en el del Jefe del Estado, en todo esto no hay encubrimiento, ni concesiones a las debilidades.\u00a0S\u00f3lo existe la observancia de reglas de procedimiento enteramente de acuerdo con el orden natural de las cosas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Est\u00fapida modernizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero, dir\u00e1 alguien, \u00bfno ser\u00eda conveniente modernizar todos estos s\u00edmbolos, actualizar todas estas ceremonias?\u00a0\u00bfPor qu\u00e9 mantener ritos, f\u00f3rmulas, disfraces del pasado m\u00e1s remoto?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La cuesti\u00f3n es de simplismo primario.\u00a0Los ritos, las f\u00f3rmulas, los trajes, para expresar situaciones, estados de \u00e1nimo, circunstancias que realmente existen, no pueden crearse o reformarse de repente y por decreto, sino paulatinamente, lentamente, generalmente de manera imperceptible, por la acci\u00f3n de la costumbre.\u00a0Ahora, este proceso de transformaci\u00f3n, la Revoluci\u00f3n Francesa con toda su secuencia de eventos, lo hizo imposible.\u00a0Porque la humanidad se ha fascinado con el espejismo del igualitarismo absoluto, ha votado el desprecio y hasta el odio por todo lo que, en el \u00e1mbito de las costumbres, expresa desigualdad, y ha instituido un nuevo orden de cosas, basado en la tendencia a la nivelaci\u00f3n total, la abolici\u00f3n de todas las etiquetas y de todas las pragm\u00e1ticas.\u00a0Imbuido de este esp\u00edritu,\u00a0ha perdido la capacidad de tocar las cosas del pasado con cualquier otro prop\u00f3sito que no sea destruirlas.\u00a0Si el hombre contempor\u00e1neo reformara los ritos e instituyera los s\u00edmbolos, como la Revoluci\u00f3n Francesa cre\u00f3 en \u00e9l la adoraci\u00f3n de la ley y el desprecio de la costumbre, tambi\u00e9n buscar\u00eda hacerlo por decreto.\u00a0Y una vez m\u00e1s, nada m\u00e1s irreal, m\u00e1s caricaturizado, en muchos casos m\u00e1s peligroso, que las realidades sociales que uno imagina poder crear por la ley.\u00a0La corte de opereta brillante, susurrante y profundamente vulgar de Napole\u00f3n lo demostr\u00f3 bien.\u00a0en muchos casos m\u00e1s peligrosa, que las realidades sociales que se imagina poder crear por ley.\u00a0La corte de opereta brillante, susurrante y profundamente vulgar de Napole\u00f3n lo demostr\u00f3 bien.\u00a0en muchos casos m\u00e1s peligrosa, que las realidades sociales que se imagina poder crear por ley.\u00a0La corte de opereta brillante, susurrante y profundamente vulgar de Napole\u00f3n lo demostr\u00f3 bien.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Destruir por destruir<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero hay que a\u00f1adir que el mero hecho de que un rito o s\u00edmbolo sea muy antiguo no es motivo para abolirlo, sino para conservarlo.\u00a0El verdadero esp\u00edritu tradicional no destruye por destruir.\u00a0Al contrario, lo conserva todo, y s\u00f3lo destruye lo que hay razones reales y serias para destruir.\u00a0Pues la verdadera tradici\u00f3n, si no es una esclerosis, una fijaci\u00f3n r\u00edgida en el pasado, menos a\u00fan es una negaci\u00f3n constante de \u00e9l.\u00a0A este respecto, perm\u00edtasenos citar una p\u00e1gina magistral m\u00e1s de\u00a0<strong>P\u00edo XII<\/strong>\u00a0.\u00a0Dirigi\u00e9ndose a la Nobleza y al Patricio Romano (&#8220;Osservatore Romano&#8221; del 19 de enero de 1944), y refiri\u00e9ndose a la tradici\u00f3n que all\u00ed representaba la aristocracia de la Ciudad Eterna,\u00a0<strong>el Pont\u00edfice dijo:<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8220;Muchos esp\u00edritus, incluso los m\u00e1s sinceros, imaginan y creen que tal tradici\u00f3n no es m\u00e1s que memoria, vestigio pulido de un pasado que ya no existe, que no puede volver, y que a lo sumo queda relegado, con veneraci\u00f3n si es que mucho y con reconocimiento, a la conservaci\u00f3n de un museo, que pocos aficionados o amigos visitan. Si \u00e9sta consistiera y se redujese a esta tradici\u00f3n, y si importara en rechazar o despreciar el camino del futuro, ser\u00eda razonable negarle el respeto y el honor, y ser\u00eda porque si miras con compasi\u00f3n a los so\u00f1adores del pasado, rezagados ante el presente y el futuro, y con mayor severidad a los que, movidos por intenciones menos respetables y puras, no son m\u00e1s que desertores del deberes de la hora que es tan l\u00fagubre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cPero la tradici\u00f3n es algo muy diferente a un simple apego a un pasado desaparecido, es precisamente lo contrario de una reacci\u00f3n que desconf\u00eda de todo progreso. La palabra misma, etimol\u00f3gicamente, es un s\u00edmbolo de camino y marcha hacia adelante; un sin\u00f3nimo, no en De hecho, mientras que el progreso indica s\u00f3lo el hecho de avanzar, paso a paso, buscando un futuro incierto, la tradici\u00f3n tambi\u00e9n indica un camino a seguir, pero un camino continuo, que se desarrolla al mismo tiempo en un tiempo pac\u00edfico y vivo seg\u00fan las leyes de la vida, escapando a la angustiosa alternativa: &#8220;si jeunesse savait, si vieillesse pouvait&#8221;, semejante a aquel Se\u00f1or de Turenne de quien se dijo: &#8220;il a eu dans sa jeunesse toute la prudence d&#8217;un act forward,et dans un age avanc\u00e9 toute la vigueur de la jeunesse&#8221; (Fl\u00e9chier, Oraci\u00f3n f\u00fanebre, 1676).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn virtud de la tradici\u00f3n, la juventud, iluminada y guiada por la experiencia de los mayores, avanza con paso m\u00e1s seguro, y la vejez transmite con confianza y entrega el arado a manos m\u00e1s vigorosas, que contin\u00faan el surco ya iniciado. , La tradici\u00f3n es un don que pasa de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, es la antorcha que el corredor pone en su mano en cada relevo y encomienda a otro corredor, sin que la carrera se detenga ni disminuya la velocidad.Tradici\u00f3n y progreso se complementan rec\u00edprocamente con tal armon\u00eda que, as\u00ed como la tradici\u00f3n sin progreso se contradir\u00eda a s\u00ed misma, as\u00ed el progreso sin tradici\u00f3n ser\u00eda una empresa temeraria, un salto en la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8220;No, no se trata de ir contra corriente, de volver a las formas de vida y acci\u00f3n de \u00e9pocas pasadas, sino de, aceptar y seguir lo mejor del pasado, caminar hacia el futuro con el vigor de la juventud inmutable &#8220;.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Nostalgia por un orden natural sano<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, fue precisamente con esta tradici\u00f3n que el mundo contempor\u00e1neo se separ\u00f3, para adoptar un progreso nacido, no del desarrollo armonioso del pasado, sino de las turbulencias y abismos de la Revoluci\u00f3n Francesa.\u00a0En un mundo nivelado, extremadamente pobre en s\u00edmbolos, reglas, modales, composturas, en todo lo que significa orden y distinci\u00f3n en la vida humana, y que a cada momento sigue destruyendo lo poco que queda, mientras se sacia la sed de igualdad, la la naturaleza humana, en sus fibras m\u00e1s profundas, echa cada vez m\u00e1s de menos aquello de lo que tan locamente se separ\u00f3.\u00a0Algo muy profundo y fuerte en ella le hace sentir un desequilibrio, una incertidumbre, un embotamiento, una aterradora trivialidad de la vida, tanto m\u00e1s acentuada cuanto m\u00e1s se llena el hombre de los embriagantes de la igualdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La naturaleza tiene reacciones repentinas.\u00a0El hombre contempor\u00e1neo, herido y maltratado en su naturaleza por todo un contenido de vida construido sobre abstracciones, quimeras, teor\u00edas vac\u00edas, en los d\u00edas de la coronaci\u00f3n se volc\u00f3 extasiado, instant\u00e1neamente rejuvenecido y reposado, al espejismo de este pasado tan diferente del terrible d\u00eda. de hoy. .\u00a0No tanto por la nostalgia del pasado, cuanto por ciertos principios del orden natural que el pasado respet\u00f3, y que el presente viola a cada momento.\u00a0Esta, a nuestro juicio, es la explicaci\u00f3n m\u00e1s profunda y real del entusiasmo que conmovi\u00f3 al mundo durante las festividades de la coronaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong><em>A continuaci\u00f3n, algunos flashes de la clausura del Jubileo de Platino de la Reina Isabel II (70 a\u00f1os) (5 de junio de 2022)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe title=\"Comemora\u00e7\u00f5es finais do Jubileu de Platina no Reino Unido\" width=\"960\" height=\"540\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/PoLgQldTvBo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plinio Correa de Oliveira \u00bfPor qu\u00e9 nuestro pobre e igualitario mundo se dej\u00f3 llevar por el esplendor y la majestuosidad de la coronaci\u00f3n? &nbsp; &nbsp; &#8220;Catolicismo&#8221; No. 31 &#8211; julio de 1953 &nbsp; &nbsp; &nbsp; Con motivo de la toma de posesi\u00f3n del General Eisenhower como Presidente de los Estados Unidos, escribimos algunas consideraciones que<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2087,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[203,21,62],"tags":[],"class_list":["post-2085","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ambientes-costumbres-y-civilizaciones","category-escritos","category-internacional"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2085","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2085"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2085\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2088,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2085\/revisions\/2088"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2087"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2085"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2085"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pliniocorrea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2085"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}