{"id":1192,"date":"2020-04-04T17:12:25","date_gmt":"2020-04-04T22:12:25","guid":{"rendered":"http:\/\/pliniocorrea.com\/?p=1192"},"modified":"2020-04-04T17:12:28","modified_gmt":"2020-04-04T22:12:28","slug":"que-aprenden-los-ninos-con-la-misa-tradicional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pliniocorrea.com\/?p=1192","title":{"rendered":"Qu\u00e9 aprenden los ni\u00f1os con la Misa Tradicional"},"content":{"rendered":"\n<p>Con la Misa Tradicional los ni\u00f1os aprenden muchas cosas que probablemente no aprender\u00e1n jam\u00e1s de la Misa moderna de Pablo VI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. La Misa es un misterio de fe, un santo sacrificio.<\/strong>&nbsp;El rito antiguo conserva y expresa de la manera m\u00e1s perfectamente posible que en la Misa se hace presente y actualiza el Sacrificio de la Cruz, la inmolaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que realiz\u00f3 y sigue realizando nuestra salvaci\u00f3n y la de todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Misa Tradicional es relativamente poca la catequesis que hace falta para captar el sentido de los gestos del sacerdote y entender c\u00f3mo ilustran ese sentido. Basta saber un poco de lo que hizo Jes\u00fas en la \u00daltima Cena y en el Viernes Santo. Los diversos gestos y las oraciones impactan con una serie de misterios encadenados: mediaci\u00f3n, redenci\u00f3n, expiaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n, adoraci\u00f3n\u2026 El Ofertorio prefigura este sacrificio; el Canon Romano, que muchos siguen en su misal, est\u00e1 impregnado de lenguaje sacrificial; la consagraci\u00f3n y la elevaci\u00f3n de la Hostia y el c\u00e1liz en medio de un silencio atronador, precedidas y seguidas de genuflexi\u00f3n, crean el ambiente para hacer presente el Calvario.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os en que todav\u00eda asist\u00eda a las celebraciones del Novus Ordo, descubr\u00ed que mis hijos y los de mis amigos no establec\u00edan habitualmente esas relaciones. El rito moderno se centraba m\u00e1s en los fieles, se hablaba mucho, y la Comuni\u00f3n no es sino algo accesorio. Lo que menos captaban los sentidos era que esa liturgia es un sacrificio. Lo que se ve es la manipulaci\u00f3n de pan y vino sobre una mesa, una comida que evoca la cena pascual. No es que se acalle la dimensi\u00f3n sacrificial; es que en gran medida est\u00e1 ausente. En una Misa dicha en lengua vern\u00e1cula&nbsp;<em>versus populum<\/em>&nbsp;como se suele hacer habitualmente, escogiendo siempre la lectura eucar\u00edstica II, \u00bfcu\u00e1nto hay en el texto o en la ceremonia que comunique de forma clara y contundente la realidad del sacrificio? Se podr\u00eda decir que, como mucho, el Novus Ordo subraya la presencia de Cristo entre nosotros, pero no su sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Con gran consternaci\u00f3n, descubr\u00ed que siempre me tocaba afirmar rotundamente y sin que hubiera una forma palpable de demostrarlo que el Novus Ordo era el sacrificio de la Misa, aunque no lo pareciera, y adem\u00e1s faltaba la amplia gama de textos y ceremonias que pon\u00edan de relieve la naturaleza sacrificial del acto. Aquello me desagradaba, y me sigue desagradando. Parec\u00eda que aquel rito hab\u00eda sido ideado por alguien que no quer\u00eda que resultara f\u00e1cil entender que la Misa es la representaci\u00f3n incruenta del sacrificio cruento del Calvario. En el Novus Ordo hay que hacer muchos malabares extralit\u00fargicos, porque de lo contrario no se llega a saber la verdad. Como la liturgia no transmite el mensaje, hay que dedicar m\u00e1s tiempo a explicar, afirmar y esperar que ese fr\u00e1gil fide\u00edsmo no abra la puerta a cat\u00e1strofes como el olvido, el aburrimiento o la herej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. M\u00e1xima reverencia al Sant\u00edsimo Sacramento.&nbsp;<\/strong>Los ni\u00f1os s\u00f3lo ven al sacerdote &nbsp; tocando y distribuyendo a Nuestro Se\u00f1or. Si asisten a una Misa solemne, observar\u00e1n que se trata a la Hostia con tal reverencia que durante todo el Canon un subdi\u00e1cono sostiene con un humeral una patena vac\u00eda [1]. En ning\u00fan momento ver\u00e1n a un laico subir al presbiterio y manosear hostias y c\u00e1lices. La Comuni\u00f3n se administra a fieles arrodillados en postura de adoraci\u00f3n, como los Reyes Magos ante el Ni\u00f1o Jes\u00fas. Y se recibe en la lengua, de la manera en que sus padres dan de comer a los ni\u00f1os peque\u00f1os, y como Dios da de comer el mundo mediante su Providencia. Se coloca una patena bajo el ment\u00f3n de los fieles arrodillados, y no es raro que el comulgatorio est\u00e9 cubierto con &nbsp; &nbsp;un pa\u00f1o. Finalizada la Comuni\u00f3n, el celebrante se lava los dedos y lava los vasos sagrados con el m\u00e1ximo cuidado. La liturgia no escatima esfuerzos para proclamar alto y claro la fe de la Iglesia en el milagro de la transustanciaci\u00f3n. Como tampoco los escatima para impedir que se desperdicie la m\u00e1s m\u00ednima migaja del Cuerpo de Cristo o la menor gota de su Sangre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. El sacerdote es mediador entre Dios y los hombres.<\/strong>&nbsp;Mira hacia oriente, en direcci\u00f3n contraria al pueblo. \u00bfHacia Qui\u00e9n? Hacia Dios, la Sant\u00edsima Trinidad, en cuyo honor se realiza el Sacrificio. Al Verbo hecho carne y verdaderamente presente en el altar del Sacrificio. Nos representa ante Dios. Y tambi\u00e9n representa a Dios venido a nuestro encuentro. Se nota que la misi\u00f3n del sacerdote como mediador es esencialmente distinta de la de los laicos: \u00abTodo Sumo Sacerdote tomado de entre los hombres es constituido en bien de los hombres, en lo concerniente a Dios, para que ofrezca dones y sacrificios por los pecados\u00bb (Heb. 5,1). Ante el altar, el sacerdote act\u00faa&nbsp;<em>in persona Christi,<\/em>&nbsp;representa personalmente al Sumo Sacerdote Eterno que se ofreci\u00f3 a S\u00ed mismo por amor para redimir a la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve, el Rito antiguo distingue claramente entre el sacerdote y los fieles; no los amontona como el rito nuevo, sino que los trata con arreglo a sus distinci\u00f3n ontol\u00f3gica [2]. Por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;El sacerdote reza primero el Conf\u00edteor, para s\u00ed mismo, y luego los ac\u00f3litos lo rezan por ellos y por los feligreses.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 En la Misa solemne, el sacerdote es el \u00fanico que da el tono en&nbsp;el Gloria y el Credo, y sigue luego rez\u00e1ndolos por su cuenta mientras canta el coro o los fieles [3].<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 &nbsp;En el Ofertorio, la oraci\u00f3n&nbsp;<em>Suscipe, Sancte Pater<\/em>&nbsp;pone claramente de manifiesto el papel mediador del celebrante, as\u00ed como su propia naturaleza pecadora al tener que cumplir una funci\u00f3n tan elevada: \u00abRecibe, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta hostia inmaculada, que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a Ti, Dios m\u00edo, vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias; y por todos los circunstantes; y tambi\u00e9n por todos los cristianos vivos y difuntos; a fin de que a m\u00ed y a ellos aproveche para la salvaci\u00f3n y vida eterna. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u2022&nbsp;El sacerdote comulga primero para completar el Sacrificio, y luego lo ofrece al pueblo. Dice tres veces \u00abDomine, non sum dignus\u00bb, y despu\u00e9s pueden los ac\u00f3litos y los fieles rezarlo tres veces [4].<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;&nbsp;La oraci\u00f3n&nbsp;<em>Placeta tibi<\/em>&nbsp;al final de la Misa hace destacar nuevamente la funci\u00f3n del sacerdote: \u00abS\u00e9ate agradable, oh Santa Trinidad, el homenaje de tu siervo; y este sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu Majestad te sea aceptable, y a m\u00ed y a todos aquellos por quienes lo he ofrecido sea por tu piedad propiciatorio\u00bb. No es \u00e9sa la oraci\u00f3n de alguien que simplemente&nbsp;<em>preside la Eucarist\u00eda<\/em>&nbsp;o la&nbsp;<em>asamblea<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. Las palabras mismas de la Misa son sagradas y sublimes.<\/strong>&nbsp;Esto lo resalta claramente el lat\u00edn en que se reza la Misa de principio a fin (excepto en la homil\u00eda, que no es parte de la liturgia propiamente dicha, sino una explicaci\u00f3n de alg\u00fan aspecto de la liturgia, o del Credo, o de las lecturas, para beneficio de los oyentes). El empleo de una lengua arcaica demuestra sin necesidad de explicaci\u00f3n que la liturgia no es algo de todos los d\u00edas, como dar\u00eda a entender la utilizaci\u00f3n de la lengua vern\u00e1cula [5]. Igualmente, es muy apropiada a gran reverencia que se manifiesta hacia el misal durante toda la celebraci\u00f3n lit\u00fargica: se lo coloca sobre atril dorado o un mullido coj\u00edn, y los ministros lo trasladan con actitud ceremonial, y hasta acompa\u00f1ado de velas e incienso si la Misa es solemne.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.<\/strong>&nbsp;<strong>La m\u00fasica \u2013y sobre todo el canto\u2013 es muy singular y est\u00e1 dedicada a Dios.&nbsp;<\/strong>El efecto que produce una lengua sagrada antigua no puede menos que realzarse cuando los textos lit\u00fargicos se cantan con las sutiles melod\u00edas del canto gregoriano, con sus ocho modos y ritmo fluido no m\u00e9trico, tan diferentes a todo lo dem\u00e1s que pueda haber en el \u00e1mbito de la m\u00fasica. El canto gregoriano surgi\u00f3 exclusivamente para el culto divino, y no se presta a ning\u00fan otro uso; es exclusiva para Dios. Es el equivalente sonoro del incienso, las casullas y los c\u00e1lices de oro, que s\u00f3lo se usan durante el culto. Son cosas que se podr\u00edan considerar la guardia de honor y los sirvientes de Cristo, que evocan con mucha eficacia su presencia y nos gu\u00edan con facilidad&nbsp;a dicha presencia [4].<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6. La Misa es algo serio y solemne.<\/strong>&nbsp;La liturgia se centra por entero en el presbiterio, el altar, el sacrificio, el banquete celestial y el Pan de los \u00e1ngeles. Es una obra ordenada y disciplinada: hay formalidad, armon\u00eda en los gestos y las palabras, se concentra uno en la oraci\u00f3n. Si alguien interrumpiera al celebrante dici\u00e9ndole: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no nos echa cuenta? \u00bfPor qu\u00e9 nos da la espalda y no nos dice ad\u00f3nde va ni cu\u00e1ndo vuelve?\u00bb, podr\u00eda responder con las palabras del Ni\u00f1o Jes\u00fas en el templo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que me buscabais? \u00bfNo sab\u00edais que conviene que Yo est\u00e9 en lo de mi Padre?\u00bb (Lc. 2, 49). Jes\u00fas les dijo eso a sus sant\u00edsimos padres, y los dej\u00f3 estupefactos. Les record\u00f3 que el Reino de Dios est\u00e1 por encima de todo y la gloria que se le debe al Padre, superior a la de todo bien terreno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7. La fuente de nuestra unidad y comuni\u00f3n est\u00e1 en Cristo, y mana de \u00c9l hacia todos nosotros.<\/strong>&nbsp;En vez de que haya un ambiente horizontal y recalcar la horizontalidad, un c\u00edrculo cerrado de personas que se hacen notar mutuamente de un modo pelagiano, en la Misa Tradicional nos orientamos siempre hacia Dios ador\u00e1ndolo, implorando nuestra salvaci\u00f3n, buscando en El nuestra hermandad y nuestra misma identidad. Y ante todo, algo tan novedoso como el estallido simult\u00e1neo del darse la paz en el Novus Ordo, que transmite el mensaje subliminal de que la paz entre nosotros brota como un surtidor de la propia comunidad humana de feligreses, no tiene lugar en el Rito Romano solemne, que por el contrario muestra que la&nbsp;<em>pax&nbsp;<\/em>procede del Cordero de Dios, Jesucristo, verdaderamente presente en el altar como Pr\u00edncipe de la Paz, que desciende como una cascada desde Dios a trav\u00e9s del sacerdote, el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono hasta alcanzar a los fieles. Del mismo modo que la Comuni\u00f3n empieza por el sacerdote, luego comulgan los otros ministros, y por \u00faltimo los fieles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8. Nuestra religi\u00f3n es algo dado, que hemos recibido.<\/strong>&nbsp;Las palabras de la Misa las hemos heredado de la Tradici\u00f3n, representada por el misal que est\u00e1 en el altar; la paz de Cristo la recibimos desde el altar; y la Sagrada Eucarist\u00eda nos la da una mano consagrada. La estabilidad e inmutabilidad del rito, junto con su&nbsp;<em>ethos<\/em>&nbsp;manifiestamente antiguo, transmiten a las claras que la religi\u00f3n cristiana es anterior a nosotros, a nuestras intenciones, esfuerzos y&nbsp;<em>buenas ideas,<\/em>&nbsp;y que seguir\u00e1 mucho despu\u00e9s de que nosotros hayamos vuelto al polvo. Cu\u00e1nto mejor no es que los hombres de hoy sean, para variar, en vez de productores, fabricantes e inventores, humildes mendigos llamados por la &nbsp; gracia de la voluntad de Dios a la op\u00edpara mesa del Rey? El celestial banquete de bodas ya estaba en pleno apogeo cuando llegamos nosotros, y continuar\u00e1 para siempre con nosotros (qui\u00e9ralo Dios) o sin nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9. La Misa trasciende la congregaci\u00f3n de los feligreses.<\/strong>&nbsp;Te\u00f3ricamente, toda Misa celebrada los mil millones de cat\u00f3licos del mundo es el Sacrificio del Calvario. Ahora bien, como la Misa nueva se celebra en cientos de idiomas, con muchos estilos que se contradicen mutuamente, muchas posibles opciones, los estilos locales se sobreponen a la f\u00f3rmula universal y se puede decir que hay tantas formas de liturgia como parroquias. Esto fomenta una mentalidad&nbsp;&nbsp; provinciana&nbsp; negativa que divide a los cat\u00f3licos en tribus y taifas, al estilo de los millares de sectas protestantes.<\/p>\n\n\n\n<p>De un extremo a otro de la Tierra, la Misa Tradicional en lat\u00edn se celebra con unas mismas oraciones ancestrales, en un mismo idioma universal y exactamente conforme a unas mismas r\u00fabricas. A medida que los ni\u00f1os crecen y viajan m\u00e1s all\u00e1 de la localidad en que viven, cualquier Misa en lat\u00edn a la que asistan en otras ciudades o pa\u00edses les har\u00e1 entender palpablemente la unidad y universalidad de la Iglesia. Benefici\u00e1ndose de las diversas culturas, la Misa de siempre trasciende las fronteras y las particularidades de los pueblos. Lo cierto es que este culto divino supranacional nos conecta org\u00e1nicamente con todas las generaciones pasadas y venideras hasta el final de los tiempos. Sus frecuentes invocaciones a los santos \u00e1ngeles (en su mayor\u00eda suprimidas en el Novus Ordo) nos ponen en comuni\u00f3n con los sublimes coros celestiales que sirven a Dios en este mundo habitando en una dimensi\u00f3n que trasciende el mundo de los seres de carne y hueso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10. La Misa es la escuela suprema de oraci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Hay que reconocer que para ello es necesaria la ayuda de los padres, pero la liturgia tradicional en lat\u00edn crea un ambiente ideal para despertar la vida interior del ni\u00f1o y le brinda una oportunidad de estar quieto y en silencio y descubrir el sentido y la eficacia de la adoraci\u00f3n y dem\u00e1s actos de oraci\u00f3n. Nadie lo ha expresado mejor que el padre Bryan Hougton, escritor ingl\u00e9s cuyo personaje literario Edmund Forrester describe (de manera evidentemente autobiogr\u00e1fica) c\u00f3mo aprendemos a rezar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo aprend\u00ed las oraciones b\u00e1sicas en el regazo materno, y sigo rezando las mismas cada noche. Pero aprend\u00ed a rezar cuando me llevaban los domingos a Misa, aunque no tuviera mucha gana. All\u00ed pap\u00e1 y mam\u00e1 no eran los mismos. No se hablaban ni miraban. Mam\u00e1 manoseaba un rosario, mientras pap\u00e1 hojeaba un ejemplar del devocionario&nbsp;<em>Garden of the Soul<\/em>&nbsp;que ahora usa un sobrino m\u00edo. Mi hermana mayor Gertrude, que se hizo monja benedictina, permanec\u00eda de rodillas con el cuerpo erguido y los ojos casi siempre cerrados. Si yo miraba a mi alrededor, ve\u00eda que pasaba lo mismo con mis dem\u00e1s parientes y vecinos. Lo que m\u00e1s me llamaba la atenci\u00f3n era que nadie me hac\u00eda el m\u00e1s m\u00ednimo caso. Si le tiraba de la falda a mi madre, me apartaba suavemente con la mano. Si intentaba treparme a la espalda de mi padre, me tomaba y pon\u00eda en suelo. Eso tambi\u00e9n era extra\u00f1o; aunque yo llevaba la ropa de los domingos, me dejaban gatear por el suelo en tanto que no hiciera ruido. Un ni\u00f1o como yo se daba perfecta cuenta de que algo importante pasaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el altar estaba el padre Gray, un anciano severo del que me escond\u00eda en el cuarto de ba\u00f1o cada vez que iba a visitarnos. Cuando oficiaba luc\u00eda unas vestiduras coloridas que le daban el aspecto de una mariposa. La mayor parte del tiempo no dec\u00eda nada; miraba en direcci\u00f3n contraria y hac\u00eda tan poco caso de mis padres como de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>No creo que fuera demasiado precoz, pero desde luego era bastante peque\u00f1o cuando ca\u00ed en la cuenta de que todas las personas presentes en la iglesia rezaban sin recitar oraciones, igual que yo. Como los ni\u00f1os imitan lo que ven, yo tambi\u00e9n quer\u00eda&nbsp;<em>rezar sin rezar.&nbsp;<\/em>Se lo manifest\u00e9 a mi hermana Gertrude, y me dijo: \u00abT\u00fa qu\u00e9date sentado tranqulito y buenecito. Eres muy chico para ponerte de rodillas. Ten tambi\u00e9n las manos quietas, sobre las piernas. Procura no mirar a los lados, y tener los ojos cerrados si puedes. Luego repite \u201cJes\u00fas\u201d en tu cabeza, despacito pero sin parar. Cuando haya que decir \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d, te har\u00e9 una se\u00f1a para que lo digas conmigo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo dir\u00eda que,&nbsp;<em>mutatis mutandis,<\/em>&nbsp;as\u00ed hemos aprendido todos a rezar. A lo que voy es a que la propia Misa fue nuestra escuela de oraci\u00f3n. All\u00ed aprendimos a ser humildes e indiferentes a lo que nos rodeaba, a recogernos y adherirnos a la Divina Presencia. Y era tambi\u00e9n en Misa donde los fieles sencillos se ejercitaban en la oraci\u00f3n a lo largo de la vida. Aunque no supieran mucha teolog\u00eda, rezaban como en muchos casos no lo hacen los propios te\u00f3logos. Es m\u00e1s, los m\u00e1s sencillos de entre ellos llegaban a superarme en cuanto a vida de oraci\u00f3n y a santidad\u00bb [7].<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDejad a los ni\u00f1os venir a M\u00ed, y no se lo impid\u00e1is\u00bb, dice Nuestro Se\u00f1or Jesucristo (Mt. 19, 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos que vayan a \u00c9l en el tremendo misterio de la Fe, el Sacrificio que une a Dios con el hombre. Dejemos que acudan a su Cuerpo y su Sangre con la mayor reverencia. Que lo contemplen en los ministros a los que ha llamado a ser&nbsp;<em>otros Cristos,<\/em>&nbsp;para que la obra de \u00c9l contin\u00fae en las manos de ellos. Que los ni\u00f1os tengan oportunidad de reconocer la santidad por la vista, el o\u00eddo y el olfato mientras contemplan, escuchan y&nbsp; est\u00e1n en la casa de Dios, y mientras las palabras que han pronunciado y entonado innumerables santos se repiten para deleite del Cielo y fastidio del Infierno. Dejemos que los ni\u00f1os se presenten ante el Se\u00f1or con solemne alegr\u00eda para experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento. Dejemos que reciban de Jes\u00fas dones en abundancia y, por encima de todo, el de su Cuerpo. Que sepan que se incorporan a la presencia de ej\u00e9rcitos de \u00e1ngeles que adoran al Cordero degollado desde la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No se lo impidamos por culpa de una liturgia defectuosa llena de falsedades (como por ejemplo, que no hay mucha diferencia entre la nave y el presbiterio de la iglesia, o entre el sacerdote y los ministros extraordinarios de la Sagrada Comuni\u00f3n para repartir los divinos misterios). No pongamos obst\u00e1culos a los ni\u00f1os tapando o empa\u00f1ando la exclusiva dignidad de las manos del sacerdote, ungidas para tocar algo tan sant\u00edsimo como el Cuerpo y la Sangre de Cristo. No impidamos que acudan al Se\u00f1or por culpa de alguna de las costumbres que caracterizan al Novus Ordo, motivadas por una falsa teolog\u00eda que descatequiza y recatequiza a los ni\u00f1os reeduc\u00e1ndolos al estilo sovi\u00e9tico en un&nbsp;<em>nuevo paradigma<\/em>&nbsp;del catolicismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lex orandi, lex credendi, lex vivendi.<\/em>&nbsp;Nuestra manera de orar demuestra y ense\u00f1a lo que creemos, y ello a su vez moldea nuestra vida a imagen y semejanza de ello. \u00bfQu\u00e9 clase de fe profesamos, y c\u00f3mo vivimos nuestra vida cat\u00f3lica? Se nota observando la liturgia.<\/p>\n\n\n\n<p>[1] Antiguamente en la liturgia episcopal el subdi\u00e1cono sosten\u00eda un trozo de la Hostia consagrada. Aun despu\u00e9s de caer en desuso esta costumbre, el rito mantuvo el gesto, que nos recuerda la santidad de todo lo que est\u00e9 relacionado en lo m\u00e1s m\u00ednimo con la Sagrada Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] Esto contribuye de hecho a la mayor unidad del cuerpo de creyentes. La jerarqu\u00eda y la unidad son correlativas, no se oponen entre s\u00ed, como entiende falsamente la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] En un art\u00edculo que publiqu\u00e9 en el blog New Liturgical Movement,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.newliturgicalmovement.org\/2014\/02\/is-it-fitting-for-priest-to-recite-all.html\"><em>Is It Fitting for the Priest to Recite All the Texts of the Mass?<\/em><\/a>&nbsp; he defendido esta pr\u00e1ctica, clara influencia de la Misa baja sobre la Misa Solemne, costumbre que la mayor\u00eda de los liturgistas abominan.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] La forma en que el Novus Ordo combina la comuni\u00f3n del sacerdote con la de los fieles es prueba de la influencia protestante. Como ense\u00f1a la teolog\u00eda cat\u00f3lica, aunque es deseable que comulguen tantos como sea posible (en tanto que est\u00e9n en gracia y con las debidas disposiciones), s\u00f3lo es imprescindible que lo haga el sacerdote para que sea v\u00e1lida la celebraci\u00f3n. Esto obedece a que el sacerdote, al representar a Cristo, representa a todo el Cuerpo M\u00edstico, tanto la Cabeza como los miembros; el sacrificio de la Cruz se efect\u00faa de por s\u00ed antes aun de que sus frutos se comuniquen a los miembros individuales de la especie humana.<\/p>\n\n\n\n<p>[5] Estoy hasta la coronilla de que nos digan, como si no lo supi\u00e9ramos, que los cristianos de rito oriental celebran en su lengua vern\u00e1cula. Para empezar, esto no es del todo cierto; muchos ritos orientales siguen utilizando total o parcialmente&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.newliturgicalmovement.org\/2018\/06\/the-byzantine-liturgy-traditional-latin.html#.Xnugo9ThBdU\">lenguas lit\u00fargicas arcaicas<\/a>&nbsp;santificadas por siglos de uso constante. Y en segundo lugar, en Oriente siempre ha habido diversidad y adaptaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de una manera totalmente ajena a la tradici\u00f3n occidental, que desde hace 1600 a\u00f1os tiene como \u00fanica y exclusiva lengua lit\u00fargica el lat\u00edn. Una de dos: o esa exclusividad ling\u00fc\u00edstica ha sido voluntad de Dios, o es que Iglesia de Roma lleva mucho tiempo confundida, as\u00ed que mejor nos hacemos ortodoxos. No me cuesta creer que se debe a la voluntad de Dios y que pasar a las lenguas vern\u00e1culas en el Rito Romano fue un craso error de cl\u00e9rigos arrogantes y miopes.<\/p>\n\n\n\n<p>[6] Aunque a veces en celebraciones del Novus Ordo se utilizan el lat\u00edn y el c\u00e1ntico gregoriano, hay que tener presente algo fundamental: la belleza que ante todo nos proporciona la Iglesia es ni m\u00e1s ni menos la belleza del propio rito, que se expande para abarcar e inspirar otras artes. El lat\u00edn y el canto gregoriano se crearon para arropar el rito tradicional; mejor dicho, como el cuerpo que corresponde al alma; su grandeza est\u00e1 ligada a su esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>[vii] Tomado de la novela epistolar&nbsp;<em>Mitre and Crook,<\/em>&nbsp;publicada por primera vez en 1979<\/p>\n\n\n\n<p>(Traducido por Bruno de la Inmaculada.&nbsp;<a href=\"https:\/\/onepeterfive.com\/children-learn-mass\/\">Art\u00edculo original<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la Misa Tradicional los ni\u00f1os aprenden muchas cosas que probablemente no aprender\u00e1n jam\u00e1s de la Misa moderna de Pablo VI. 1. 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